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Nuestra ciudad, Badajoz, se ha
convertido en el principal motor económico de nuestra
región, en todo un trampolín comercial para Extremadura
que sirve a su vez de puente entre el resto de España y
la nación vecina. Así, una ciudad con un marcado
carácter comercial, transfronterizo y eje de la vida de
toda una provincia, ha sabido asumir su papel de
liderazgo en el desarrollo regional, revirtiéndolo no
solo sobre sí, sino exportando ese desarrollo a
localidades limítrofes e incluso a algunas muy distantes
de la capital provincial.
El corazón de la provincia late
con la fuerza del desarrollo, y a él se suman día a día
nuevos proyectos que demuestran su vitalidad y futuro.
Estos proyectos, tan importantes todos como heterogéneos
en su conjunto, hacen que Badajoz alumbre nuevas
iniciativas empresariales a la vez que absorbe una
inmensa población universitaria que se forma, vive, se
divierte y contribuye dentro del espacio social de
nuestra ciudad.
Las opciones de futuro son cada
día más reales, las promesas que desde el Ayuntamiento
de Badajoz se han hecho a la ciudad y a todos los
extremeños que quieran participar en ellas, no se
empolvan sobre estanterías, sino que se convierten en
realidades físicas y tangibles con una velocidad muy
superior a la de otras promesas. También hemos de
reconocer que las ayudas de que disponemos los pacenses
no van acordes y al compás del potencial de la ciudad y
lo que ofrece a Extremadura. Y es que todo hay que
decirlo, Badajoz es puntero tanto en desarrollo como en
aislamiento económico por parte de las administraciones
regional y nacional.
Avanzar, crear empleo, iniciar
aventuras empresariales, invertir, arrastrar a toda una
provincia es lo que Badajoz ha conseguido con el apoyo
de todos sus ciudadanos pero a la vez, con el gobierno
regional del PSOE mirando receloso y con los brazos
cruzados desde sus sillones de Mérida. Conseguir todo
esto sin el apoyo de la Junta no solo demuestra la valía
y capacidad de nuestra gente, sino el potencial
desaprovechado por no contar con el apoyo del socialismo
gobernante.
Es evidente que si Badajoz,
convertida hoy en el principal motor económico de la
región, gozase del apoyo y las inversiones que se le
vienen negando desde los dos gobiernos socialistas,
podría convertirse en el empuje necesario para que
Extremadura abandone de una vez los peores indicadores
de las estadísticas de empleo, renta, servicios, y
calidad de vida de sus vecinos.
Aprovechar ese motor tiene
consecuencias que exceden con mucho los resultados
económicos y de aumento del empleo. Explotar ese
potencial se traduciría en conseguir un aumento de las
capacidades económicas de nuestra sociedad, de nuestros
vecinos, de todos aquellos que ven con miedo los
nubarrones de la economía y que temen no llegar a fin de
mes, se agobian por la presión de la hipoteca o sufren
la incertidumbre en unos empleos que la situación no
garantiza.
Badajoz es una ciudad abierta,
es un pulmón económico, social y cultural para
Extremadura, contribuir a su engrandecimiento es
invertir en las mejoras de muchos ciudadanos, hagámoslo
y avanzaremos todos juntos. |