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1. El pasado viernes durante cuatro horas Extremadura
sufrió un apagón telefónico. En los tiempos que corren,
no disponer de teléfono es jugarte literalmente la vida.
¿Cómo se pide una ambulancia, o los bomberos, o la
policía? Hace diez años, en la riada de Badajoz a los
teléfonos se les heló el habla, y ahora, vuelven a las
mismas. Telefónica no puede castigarnos de ésa manera, y
la Junta de Extremadura debe poner a esta compañía los
puntos sobre las íes si no quiere que dentro de cuatro
jornadas vuelvan a carcajearse de todos nosotros con
evasivas insólitas que no hubieran protegido a un
ciudadano de un posible infarto, incendio o robo.
2. Respeto a los artistas y creadores que ven como ante
sus narices sobre una manta se expone su obra fusilada
por una tostadora, en avenidas y plazas de media España.
Y pido también que me respeten a mí. No hay ninguna
razón para que una administración que compra un
ordenador, o una grabadora, o una fotocopiadora tenga
que ingresar un solo céntimo de euro a estos artistas,
sencillamente porque la administración no es un top
manta. El lápiz de memoria que llevo en mi llavero
contiene únicamente archivos de mi propiedad, y también
pago por ello a los victormanueles, anabelenes, bardenes
y demás corifeos de turno. No quiero canon
indiscriminado. No hay derecho a que se sufrague a los
manifestantes con este diezmo.
3. Cuando uno está de suerte, es que está de suerte. A
Cataluña los españoles le regalamos un Estatuto que les
asegura tal cuantía de ingresos anuales que debería
prohibirse jugar a la lotería en dicho territorio. Y no
contentos con ello, Cataluña ha sido una de las
comunidades más beneficiadas en el sorteo de lotería de
Navidad, con más de 260 millones de euros, 180 de ellos
del segundo premio, el 55.469, vendido íntegramente en
Barcelona, y otros 27 millones del 'Gordo', el 6.381,
repartido entre Sort (Lleida), Vic y El Prat
(Barcelona). Si a los cargos públicos que administran
fondos públicos se les prohíbe la entrada en los
casinos, a las Comunidades Autónomas con Estatutos como
el de Cataluña debería también aplicarse medidas que
restringieran su particular racha. Y es que cuando a los
demás nos mira un tuerto… |