La
incorporación de la mujer al mercado de trabajo es
un hecho, si bien la legislación va detrás de los
cambios sociales, existe al respecto un amplio
abanico normativo que trata de potenciar su
incorporación mediante fórmulas como los Planes de
Fomento de Empleo, la conciliación de la vida
familiar y laboral.
Pese a todo existe otra realidad, dos de cada tres
personas que trabajan en la economía sumergida son
mujeres. Este tipo de trabajo significa la ausencia
de derechos sociales o laborales, unos sueldos por
debajo del mínimo interprofesional y jornadas de
trabajo largas y en condiciones realmente duras.
En segundo lugar los puestos de trabajo a los que
accede la mujer son más bajos, se le exige más que a
un hombre para promocionarse y los sueldos, en un
puesto similar, son inferiores, si ya de por sí es
difícil acceder o progresar en el mundo laboral
¿Dónde dejar a los niños? Un obstáculo más para el
desarrollo laboral de las mujeres ante la poca
disponibilidad de guarderías.
Según el estudio “La Participación de la Mujer en la
Economía, presentado en el Foro de la Mujer en la
Economía y la Sociedad en la ciudad francesa de
Danville. Una parte importante de la población no
puede asumir los costes de este servicio con
carácter privado. En España, sólo el 10% de los
niños menores de tres años acuden a guarderías
públicas o privadas y las ayudas en este campo
varían ampliamente entre unas comunidades y otras.
Por otro lado el FMI en el informe preparado por
Janet Stotsky explica el efecto positivo de la
participación femenina en la vida económica el cual
se encuentran en el comportamiento de la mujer,
diferente del hombre, en temas como el ahorro y la
inversión. Y es que las mujeres son más proclives a
destinar el ahorro a favor de las necesidades
básicas o en el desarrollo de los hijos.
No obstante la participación desigual de la mujer en
el mundo laboral obstaculiza el desarrollo de la
economía. Y es cierto que en aquellas sociedades con
mayor nivel de desigualdad por género sufren tasas
lentas en el crecimiento económico sostenible. Lo
cual viene a demostrar en muchos casos que la mujer
en el mundo laboral representa mayoritariamente el
sector informal de la economía.
Así pues, para paliar el problema es necesario crear
un entorno propicio y así alcanzar la igualdad
laboral de las mujeres. Pero las características que
definen ese entorno dependen de cada sociedad, o
como en cada país se entiende por barreras para la
incorporación de la mujer al mundo laboral y cómo
eliminar esos obstáculos.
Muchas empresas pueden exhibir la creciente
presencia de las mujeres en los puestos directivos,
ofreciendo ayudas a las madres vía bajas por
maternidad, salas para lactancia; flexibilidad de
horarios; y ayudas para el cuidado de los bebés. A
hora bien… ¿Esos programas obedecen a un cambio de
mentalidad? O ¿es la forma de asegurarse que las
mujeres cualificadas no sean olvidadas en el proceso
de crecimiento de la empresa? He aquí el dilema.
|