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Solo desde la libertad de
expresión puede explicarse la chulería de los proetarras
manifestando un día si y otro también su
independentismo, o los dislates de la caverna
nacionalista, o las infamias vertidas contra las
victimas del terrorismo y el Foro de Ermua. Aunque al
gobierno de España y corifeo mediático les ha faltado
tiempo para cargar contra la libertad de expresión de la
Iglesia Católica.
De un tiempo a esta parte el gobierno del PSOE ha ido
acuñando la frase "la manifestación de los obispos, la
emisora de los obispos, o como dicen los cardenales" y
otras lindezas de similar talante que vienen a demostrar
el discurso de un gobierno sin ninguna sensibilidad con
una parte de los ciudadanos que a veces es muy numerosa.
Y por ello nos preguntamos ¿Es este el gobierno que
España merece? Cuando no cumple con su papel de garante
al derecho fundamental que incluye el respeto a la
libertad de expresión de los católicos.
Si como dijo Zapatero: "Necesitamos promover la
convivencia pacífica y ésta sólo existe donde hay
interés por entender el punto de vista del otro y
respeto hacia lo que para ese otro es sagrado". En un
artículo "Un llamamiento al respeto mutuo y a la calma"
publicado en el Herald Tribune" con motivo de la Alianza
de Civilizaciones. ¿Por qué atiza a católicos
apostólicos y romanos? Y para mas añadidura meten el
dedo en el ojo con uña afilada y si alguien se atreve a
protestar te acusan de crispar.
Si hay algo cierto en todo esto es que la Iglesia
Católica siempre ha mantenido, su verbo su doctrina y
dogmas, lo tomas o lo dejas así de simple. Cuestión a la
que habrá que sumar el derecho a la libre expresión, sin
imposiciones, porque ese derecho es de todos incluida la
Iglesia Católica y no solo el de algunos. Precisamente
así cobran sentido las declaraciones de Jesús Murgui
obispo de Palma de Mallorca: "Yo no digo que los demás
quieran el mal para la sociedad, lo que sí digo es que
nosotros queremos el bien y lo ofrecemos sin imponer".
Y por ello habría que preguntarle al locuaz Don José
Blanco si le dice algo la Declaración Universal de
Derechos Humanos, donde se protege el derecho de las
personas a manifestar su religión o creencia, de forma
individual o colectiva, pública o privada y donde nada
se dice que este derecho incluye el ser molestado a
causa de sus opiniones, ni existe en dicha Declaración
referencia alguna al supuesto "derecho" a ofender. Y
nada se indica que la libertad de expresión llegue al
extremo de proferir expresiones injuriosas a otras
personas o sus creencias religiosas. Por el contrario,
se reconoce que nadie puede ser molestado a causa de sus
opiniones. |