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Carlos Floriano, descartó
la posibilidad de volver a presentarse como candidato a
la presidencia de la Junta de Extremadura en la misma
noche del día 27 de Mayo. A partir de esa decisión,
absolutamente personal y muy poco compartida, también
parecía quedar claro que Floriano seguiría liderando el
Partido Popular extremeño y por extensión el Grupo
Parlamentario Popular en la Asamblea de Extremadura,
aunque este deje de ser diputado regional. Nada lo
impide mientras presida el Partido en Extremadura.
¿Qué está pasando entonces para que ahora se cuestione
lo incuestionable? A cualquier analista medio no se le
escapa que en el sector ibarrista nunca se vio bien el
diálogo con la oposición, entre otras razones porque
quedaba muy claro que el que había impedido cualquier
entendimiento en Extremadura, durante 25 años, había
sido el propio Ibarra. La ruptura no podía esperar mucho
más tiempo y como no habían surgido razones de peso, el
propio Fernández Vara se ha visto obligado a escenificar
el desencuentro, precipitando el fin del entendimiento.
Sabemos que Floriano, en un gesto de cortesía inédito en
toda la etapa de Ibarra, comunicó a Fernández Vara que
su Partido lo iba a proponer como candidato al Congreso
por la provincia de Cáceres, pero que eso no iba a
trastocar ningún acuerdo. También sabemos que Fernández
Vara no puso objeción alguna, ni en lo relativo a la
nueva situación que se avecinaba, ni respecto al diálogo
abierto entre el PP y PSOE.
¡Qué sorpresa tan desagradable se llevó Carlos Floriano
cuando pocas horas después, el buenismo de Vara daba
paso al ninguneo del líder de la oposición, cuestionando
su liderazgo y enviando los pactos al frigorífico,
sentenciando que podíamos seguir hablando, pero que nada
se podía cerrar hasta que el Grupo Popular tuviera un
nuevo líder.
¿Acaso ignora Vara que había acuerdos ya cerrados, como
la reforma del Reglamento de la Cámara, cuya votación
estaba prevista para el 14 de febrero? ¿Acaso ignora que
Carlos Floriano seguirá siendo diputado autonómico, como
mínimo, hasta el 10 de marzo? ¿Ignora también que al
cuestionar la representatividad de Carlos Floriano,
cuestiona también la representación de todos los que él
ha designado? No creo que Vara ignore nada de esto,
aunque estamos convencidos, nosotros y muchos del propio
PSOE, que la ruptura le ha llegado forzada y que él se
ha limitado a obedecer. El líder del PP es Carlos
Floriano y el líder del PSOE sigue siéndolo Ibarra, que
este esta es la piedra angular de la ruptura.
Lo que parece cada día más evidente es que en el PSOE se
cuestiona a Vara, desmarcándose de su política de querer
contentar a todo el mundo. En el canon digital inventado
por Zapatero se ha visto con claridad. Mientras la Junta
aseguraba que entendía las razones del impuesto
revolucionario a favor de los amigos de SGAE, Ibarra
salen en tromba anunciando su criterio contrario. Ya lo
había hecho un director general de la propia Junta, a
quien no se atrevieron a cesar porque coincidía con el
que manda, vamos, con el que sigue mandando.
La verdad es que en esta polémica orquestada por el PSOE
sorprende la actitud de Fernández Vara y ha de quedar
claro que quien tira la primera piedra es D. Francisco
Fuentes Gallardo. Aunque el Partido Popular siempre ha
mantenido la misma postura de dialogo en temas tan
importantes como la educación, agricultura, cajas de
ahorro, Estatuto de Autonomía y reglamento de la
Asamblea, porque son asuntos que afectan a Extremadura,
lo de Fuentes Gallardo era un puro estrambote, empeñado
en poder palos en la rueda.
¿Qué hacemos ahora con los acuerdos ultimados, que sólo
necesitan la ratificación oficial de una votación? ¿Para
qué tantas horas de trabajo, tanto limar asperezas a
favor del entendimiento? Fernández Vara debe dar muchas
explicaciones y, desde luego, desde el Partido Popular
se le van a pedir, porque si el no tiene capacidad de
decisión ni en la propia Junta que preside, lo mejor es
que la deje y que sea Francisco Fuentes el que lleve el
timón de la nave. Más vale un duro atravesado que un
indeciso sin autoridad. Es una pena pero, tal como
suponíamos, Vara reina pero no gobierna. Está atado y su
capacidad de decisión se limitada a visitar pueblos, dar
besos, llamar por teléfono y sonreír. Poca cosa para
alguien que ha recibido un respaldo mayoritario. Tal
como están las cosas, el PSOE debería decirnos quien es
el interlocutor válido y con quien tenemos que hablar
para hablar con la Junta. |