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Con el paso del tiempo
también llegó el olvido de aquel mayo del 73 en el que
un grupo de estudiantes, liderados por Mustafá Seyid El-Uali,
fundara el Frente Polisario. ¿Su objetivo? Hacer frente
al colonialismo en los últimos años de ocupación
española, finalizada en 1976, año de proclamación de la
República Árabe Saharaui Democrática, de fuerte
inspiración democrática, porque la democracia es la gran
aspiración del pueblo saharaui.
Cuando España abandonó el Sahara Occidental, no sólo
dejó a su suerte al pueblo saharaui, también trajo
consigo la ocupación de su tierra, la guerra y un exilio
de 32 años, en el que aún permanecen sobreviviendo con
al apoyo del gobierno argelino y ONGs, en la Hamada de
Tindouf, donde Felipe González sin que le temblara la
voz dijo: "nuestro partido estará con vosotros hasta la
victoria final".
Un compromiso traicionado
por quienes olvidaron que la historia del pueblo
saharaui va ligada a España y por ello resulta
intolerable el doble discurso de Zapatero, que por un
lado se une con Francia, defensora de las pretensiones
de Mohamed VI, y por otro mantiene la retórica de cara a
las bases del PSOE, que muestran un claro respaldo a la
legalidad internacional, porque Marruecos no tiene
soberanía en el Sahara y su único "título" fueron los
Acuerdos de Madrid, de 14 de noviembre de 1975, firmados
con el Gobierno de Arias Navarro.
Hoy el pueblo saharaui
pervive liderado por Mohamed Abdelaziz, reelegido
secretario general del Polisario durante el XII
Congreso, celebrado en Tafariti durante los días 14 al
18 de diciembre pasado. Abdelaziz encabeza el movimiento
desde 1976, convirtiéndose en el guía del Polisario y a
la RASD hacia el compromiso político con la legalidad
internacional, proponiendo un Sahara Occidental,
organizado según los principios de la democracia
occidental, incluida la democracia multipartidista y la
economía de mercado.
La continuidad de
Abdelaziz al frente de RASD es una "apuesta por la
paciencia, sin descartar la vía armada en el futuro".
Aunque la decisión sobre la "vuelta a la guerra" parece
quedar a la espera de los resultados de las
negociaciones con Marruecos y del comportamiento de la
comunidad internacional, en general, y de la ONU, en
particular.
Durante la celebración del
Congreso, España no escapó a las críticas del Polisario:
"España tiene la responsabilidad histórica, ética y
legal hacia la liquidación del colonialismo en el Sahara
Occidental y permitir al pueblo saharaui de su derecho
de ejercer la autodeterminación". Al tiempo que exigen
de la comunidad internacional que obligue a Marruecos a
respetar los derechos humanos en el Sahara Occidental,
que le presionen para que libere a los 151 detenidos
saharauis y esclarezca la desaparición de unos 500
saharauis.
La paz y la estabilidad de
la región, serán ilusorias mientras no se respete el
derecho del pueblo saharaui a la libre determinación,
cumpliendo la legalidad internacional. Porque el tema
del Sahara no admite ambigüedades.
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