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Cualquier extranjero que
siga nuestras preocupaciones a través de los titulares
de prensa, radio y televisión, podrá llegar a la
conclusión de que España es Jauja y de que aquí no
tenemos ningún problema. Las banalidades que sirven para
alterar nuestro latido colectivo son algo que no suele
darse en parte alguna, excepto en Venezuela, que están
siempre entretenidos con el bufón que tienen por
presidente. Las tres noticias más destacadas de la
semana, las que más se han comentado, medido y sopesado
han sido la selección de una letra para nuestro Himno
Nacional, la cena de gala del Rey, rebautizado como “el
patrón” por su propio hijo y la pretensión de un grupo
de progres abogando para que se borre el “Todo por la
Patria” en los portales de los cuarteles de la Guardia
Civil.
El paro, la carestía de la vida, la Sanidad, la
Educación, el terrorismo, la vivienda o la deriva
separatista de los socios del Gobierno, apenas han
tenido espacio propio, aunque al socaire de las tres
mamarrachadas que nos han ocupado, se han vuelto a poner
de manifiesto. Arturo Mas, el señorito catalán que
acabará enterrando la otrora poderosa CIU, dice que “No
cantaré ese himno, porque mi patria es Cataluña” y el
siempre oportuno Josep LLuis Carod, le ha sacado una
cabeza a la hora de las ocurrencias: “ Me dan igual las
música y las letras de los países extranjeros”. No ha
habido tertulia que no haya analizado el tema y hasta en
los programas rosas se han canturreado los
insustanciales versitos del autor, que ayer mismo se
explicaba en una multitudinaria rueda de prensa
Unos quinientos comensales se dieron cita en la cena
ofrecida por el Rey como motivo de su aniversario y de
allí ha trascendido hasta el color de los manteles y el
bordado de las servilletas, al margen de anécdotas tan
significativas y trascendentes como que Santiago
Carrillo fumaba. ¿Cuántas veces hemos visto y oído el
“espontáneo” discurso del Príncipe, llamando a su padre
“patrón”? ¿Y el recuento de los que faltaron y el
anclaje diplomático de los comensales en sus mesas?
¿Quines se inclinaban, quienes bajaban la cabeza y
quienes la levantaban para que quedara claro de que no
son monárquicos, aunque allí estaban? Después todos se
unieron en el brindis de Zapatero: “¡Viva el Rey!” A mi
me gustó mucho ver por allí, engalanados, a todos los
acérrimos revisionistas de la “Memoria Histórica”
Y como casi estamos en carnavales, la tercera portada
-más bien parida- es descolgar los carteles con el “Todo
por la Patria”. Partidarios a favor, en contra,
indiferentes y soldados sin graduación han pasado por
todos los micrófonos para dejar en ellos su opinión
sobre tan peliaguda cuestión. Incluso se sabe de un
general que hizo las indagaciones oportunas para
comprobar si era un globo sonda o un propósito real… Ya
podían aprender de Franco, que para distraer al personal
ponía fútbol y toros, en lugar de aburrirnos, como
ahora, matando moscas con el rabo. |