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Todo indica que la diplomacia española, que consiste en
bajarse los pantalones ante cualquier bananero, sea el
rey de Marruecos, Evo Morales o Hugo Chávez, está
haciendo sus labores de tanteo para aplacar las iras del
fanfarrón de Venezuela y sin llegar al extremo de que el
Rey le pida perdón de forma explícita y televisada,
bordear el asunto para “retomar el diálogo y la
concordia entre dos pueblos que se quieren y se
respetan”. De momento el Rey ya le ha enviado a Hugo
Chávez una sincera felicitación por el limpio discurrir
del pasado referéndum celebrado en Venezuela y Hugo
Chávez a acogido la felicitación como “una buena señal”.
El paso siguiente, un perdón a todas luces, será recibir
al Príncipe, que ya le ha pedido una entrevista, para
hacerle llegar un mensaje personal de su egregio padre.
Si a esto se le añaden los guiños de sumisión
pertinente, pues razones suficientes tendrá Hugo Chávez
para perdonarnos por aquel aplaudido “¿por qué no te
callas?” que tanto catapultó la figura del Rey.
¿Tantos intereses comerciales tiene España en Venezuela
como para que tengamos que soportar los escupitajos del
mayor cateto de Sudamérica? La pregunta, que formulaban
ayer en una tertulia de televisión, es engañosa, porque
el mayor interés de un pueblo es el de preservar su
dignidad y, a todas luces, no lo estamos haciendo. No
critico el silencio ante un charlatán, que puede ser la
mejor respuesta, pero en la diplomacia internacional
estas cosas tienen un alto precio y por eso se imponen
las buenas formas y los exquisitos modales. Cuando
Zapatero se sentó al paso de la bandera de EEUU no hubo
ningún movimiento brusco por parte del ofendido. Recibió
la bofetada y aparentemente no pasó nada, pero han
pasado seis años y Zapatero se ira sin ser recibido en
la Casa Blanca. El 86% de los norteamericanos, que no se
caracterizan por su cultura geográfica, ignoran el dónde
se encuentra España, pero no olvidan que su bandera fue
despreciada aquí y la fotografía más recurrente que se
exhibe en las cadenas de televisión para referirse a
nosotros es la de Zapatero sentado al paso de su
bandera.
¿De verdad tenemos que pedir permiso al Rey de Marruecos
para que el de España pueda visitar Ceuta y Melilla?
¿Tenemos que ayudar económicamente a Evo Morales, que lo
primero que hizo al llegar al poder fue atornillar a las
empresas españolas?
Hugo Chávez ha acusado al Rey de estar detrás del golpe
de estado que sufrió en Venezuela y no deja de señalarlo
como el heredero de Franco, amén de mil burlas durante
los dos últimos meses. La respuesta de España es
felicitarlo, enviarle señales y guiños de complicidad y
ahora pedirle hora para que pueda recibir al Príncipe...
Puede que esto sea lo correcto pero ¿a qué vino entonces
aquel “¿por qué no te callas?”? . Si nuestra misión es
permanecer firmes antes estos tipos, lo mejor es no caer
en la tentación de valentías extemporáneas que después
tenemos que rectificar. |